A veces no hace falta una gran situación para que una familia se sienta fuera. Basta con un formulario que solo permite escribir “madre” y “padre”. Una ficha donde el niño tiene que dibujar a “papá y mamá”. Una actividad del colegio pensada para un único modelo familiar. Una manualidad del Día del Padre o del Día de la Madre que no deja espacio a otras realidades.
Para muchas familias, estos detalles pasan desapercibidos. Para otras, en cambio, pueden remover mucho.
Las familias monomarentales, monoparentales, homoparentales, adoptivas, reconstituidas, de acogida o con figuras familiares diversas pueden encontrarse a menudo con materiales escolares que no reflejan su realidad.
Y la pregunta aparece rápido:
¿Lo dejo pasar o digo algo?
No siempre hay una única respuesta. A veces conviene intervenir. Otras, acompañar al niño y observar. Pero lo importante es tener claro algo: pedir que la escuela reconozca la diversidad familiar no es exagerar. Es cuidar.
Cuidar el lenguaje.
Cuidar el vínculo del niño con su historia.
Cuidar su sensación de pertenencia.
Cuidar que ninguna familia sea tratada como una excepción incómoda.
Por qué importan los formularios y actividades escolares
Puede parecer que un formulario es solo un trámite. O que una ficha es solo una ficha. Pero para un niño, el colegio es uno de los primeros lugares donde aprende qué se considera normal, qué se nombra y qué queda fuera.
Cuando todas las actividades hablan de “mamá y papá” como única estructura familiar posible, el mensaje implícito puede ser:
“Las familias como la tuya no estaban previstas.”
Eso no significa que el centro lo haga con mala intención. Muchas veces se trata de materiales antiguos, costumbre, falta de revisión o desconocimiento. Pero el efecto puede seguir estando ahí.
Una escuela inclusiva no necesita acertar siempre a la primera. Pero sí necesita estar dispuesta a mirar, escuchar y ajustar.
La diversidad familiar no debería depender de que una madre tenga que explicarla una y otra vez.
Qué situaciones pueden resultar excluyentes
Algunas situaciones habituales son:
- formularios con campos obligatorios de “padre” y “madre”;
- autorizaciones que no contemplan una sola persona adulta responsable;
- fichas donde se pide dibujar “a papá y mamá”;
- actividades del Día del Padre o Día de la Madre con destinatario cerrado;
- cuentos o materiales donde solo aparece un modelo familiar;
- reuniones o comunicaciones dirigidas siempre a “los papás”;
- árboles genealógicos rígidos;
- trabajos sobre “mi familia” con plantillas cerradas;
- comentarios como “dile a mamá y papá que firmen”;
- celebraciones escolares que exponen la ausencia de una figura familiar.
En una familia monomarental, estas situaciones pueden generar incomodidad en la madre, pero también dudas en el niño: “¿Por qué mi familia no sale ahí?”, “¿tengo que inventarme algo?”, “¿mi casa es diferente en el mal sentido?”
Por eso conviene actuar con delicadeza, pero también con claridad.
Primero: observa cómo lo vive tu hijo
Antes de intervenir, puede ser útil observar qué efecto ha tenido en tu hijo la actividad o el formulario.
Algunos niños lo viven con total naturalidad. Otros se sienten confundidos, tristes, enfadados o avergonzados. Y otros no dicen nada, pero cambian la cara, evitan hablar del tema o intentan adaptar su familia para encajar.
Puedes abrir conversación sin dramatizar:
“Hoy he visto esta ficha del cole. ¿Cómo te has sentido al hacerla?”
“¿Te ha resultado fácil o un poco raro?”
“¿Te habría gustado poder ponerlo de otra manera?”
“En nuestra familia no tenemos que inventar nada para que encaje. Podemos contarla tal y como es.”
La clave es no transmitirle que su familia es un problema. El problema, si lo hay, está en una actividad poco flexible, no en su historia.
Cómo responder a un formulario excluyente
Cuando un formulario solo contempla “madre” y “padre”, lo más práctico suele ser adaptar el documento sin pedir permiso para existir.
Puedes tachar, modificar o añadir campos como:
- “Persona adulta responsable”
- “Progenitor/a o tutor/a legal”
- “Contacto principal”
- “Contacto secundario”
- “Familia”
- “Adulto/a de referencia”
Si el formulario es digital y no permite avanzar sin completar ambos campos, conviene escribir al centro o a la administración responsable para pedir una alternativa.
La petición puede ser tranquila y concreta:
“Este formulario no contempla nuestra estructura familiar. ¿Podéis indicarme cómo completarlo correctamente o facilitarme una versión que incluya familias con una sola persona adulta responsable?”
No hace falta justificar toda tu vida. Basta con señalar la limitación y pedir una solución.
Cómo responder a una actividad excluyente
Si la actividad ya ha llegado a casa, puedes hacer dos cosas al mismo tiempo: acompañar a tu hijo y comunicarte con el colegio.
Con tu hijo, puedes reformular la actividad:
Si la ficha dice “dibuja a papá y mamá”, puedes decir:
“Vamos a dibujar nuestra familia.”
“Puedes dibujar a las personas que forman parte de tu vida.”
“Tu familia no tiene que parecerse a la ficha para estar bien.”
Si la manualidad es “para papá” y no hay padre presente o no es una figura significativa, puedes abrir opciones:
“Puedes regalársela a alguien especial.”
“Puedes hacerla para mamá, para el abuelo, para tu tío o para quien tú quieras.”
“También podemos guardarla si hoy no te apetece hacer nada con esto.”
Después, si lo consideras necesario, puedes escribir al colegio para proponer una mirada más inclusiva en futuras ocasiones.
Cómo hablar con el colegio sin entrar en confrontación
El objetivo no es atacar. El objetivo es mejorar.
Muchas veces, una comunicación serena y concreta tiene más impacto que una queja cargada de enfado, aunque el enfado sea legítimo. La idea es facilitar que el colegio vea lo que quizá no había visto.
Puedes estructurar el mensaje así:
- Nombrar la situación.
- Explicar brevemente por qué puede excluir.
- Pedir una alternativa o revisión.
- Ofrecer una propuesta concreta.
Por ejemplo:
“Quería comentar una cuestión sobre la actividad enviada para casa. Está planteada únicamente para familias con mamá y papá, y en nuestro caso somos una familia monomarental. Me gustaría que futuras actividades pudieran formularse de forma más abierta, para que todos los niños puedan participar sin sentirse fuera.”
Este tipo de mensaje no acusa. Informa, sensibiliza y propone.
Modelo de mensaje para el colegio
Te dejo un modelo breve que puedes adaptar si la entrada quiere ofrecer un recurso práctico a las lectoras:Propuesta para adaptar actividades a la diversidad familiar
Propuesta para adaptar actividades a la diversidad familiar
Hola,
Quería comentar una cuestión sobre la actividad/formulario enviado recientemente. Está planteado desde un único modelo familiar, con referencias cerradas a “mamá y papá”, y en nuestro caso somos una familia monomarental.
Me gustaría pedir que, en futuras actividades, se utilice un lenguaje más abierto, como “familia”, “personas que te cuidan”, “adulto/a de referencia” o “alguien importante para ti”. De esta manera, todos los niños podrán participar con naturalidad, independientemente de su estructura familiar.
Creo que es una adaptación sencilla que puede ayudar mucho a que el aula sea un espacio más inclusivo y respetuoso con la diversidad familiar.
Gracias por vuestra atención y por tenerlo en cuenta.
Qué pedir exactamente
A veces sabemos que algo nos incomoda, pero no sabemos qué alternativa plantear. Estas propuestas pueden ayudar:
En formularios:
- sustituir “madre” y “padre” por “progenitor/a o tutor/a legal”;
- permitir un solo adulto responsable;
- incluir “contacto principal” y “contacto secundario”;
- evitar campos obligatorios que no aplican a todas las familias.
En actividades:
- cambiar “dibuja a papá y mamá” por “dibuja a tu familia”;
- cambiar “regalo para papá” por “detalle para alguien especial”;
- cambiar “pregunta a tus padres” por “pregunta en casa”;
- cambiar “firma de padre y madre” por “firma de la persona adulta responsable”;
- permitir que el niño elija el destinatario de manualidades o cartas.
En lenguaje cotidiano:
- usar “familias” en lugar de “papás”;
- usar “personas adultas de referencia”;
- hablar de “quienes te cuidan”;
- nombrar distintos tipos de familia durante todo el curso.
Son cambios pequeños. Pero emocionalmente, para muchos niños, son enormes.
Qué hacer si el colegio minimiza la situación
Puede pasar. A veces la respuesta es:
“Siempre lo hemos hecho así.”
“No hay que darle tanta importancia.”
“Los niños no se dan cuenta.”
“Es solo una actividad.”
“No podemos adaptar todo.”
Ante eso, conviene mantener la calma y volver al foco: el bienestar infantil.
Puedes responder:
“Entiendo que sea una actividad habitual, pero precisamente por eso creo que merece la pena revisarla. Para algunos niños puede ser una situación incómoda o excluyente. La propuesta no implica eliminar la actividad, sino formularla de una manera en la que todos puedan participar.”
No hace falta entrar en una lucha personal. La conversación no va de preferencias individuales. Va de inclusión, respeto y salud emocional.
Si la situación se repite o el centro se muestra muy cerrado, puede ser útil pedir una reunión con tutoría, orientación o dirección.
Cómo proteger emocionalmente a tu hijo
Más allá de lo que haga el colegio, tu hijo necesita recibir un mensaje claro en casa:
Nuestra familia es válida.
Puedes repetirlo de muchas formas:
“Hay muchas formas de ser familia.”
“La nuestra es una de ellas.”
“No tenemos que cambiar nuestra historia para que otros la entiendan.”
“Puedes contar nuestra familia con naturalidad.”
“Si algo en el cole te hace sentir raro, puedes decírmelo.”
También es importante no cargar al niño con la responsabilidad de defender la diversidad familiar. No tiene que convertirse en portavoz de nada si no quiere. Puede responder, callar, preguntar o pedir ayuda.
Su tarea es ser niño. La responsabilidad de hacer los espacios más inclusivos es de las personas adultas.
Actividades escolares que sí incluyen
Una buena actividad inclusiva no es complicada. Solo necesita dejar espacio.
Algunas ideas:
“Así es mi familia”
Cada niño dibuja o describe su familia sin plantilla cerrada. Se validan todas las estructuras familiares.
“Personas que me cuidan”
El niño identifica a las personas que le acompañan, ayudan o dan seguridad. Puede incluir familiares, amistades, docentes o cuidadores.
“Mi red de apoyo”
Actividad especialmente bonita para hablar de comunidad: quién me lleva al cole, quién me lee cuentos, quién juega conmigo, quién me ayuda cuando estoy triste.
“Una carta para alguien especial”
Perfecta para fechas señaladas. Cada niño elige libremente a quién escribir.
“Cuentos con muchas familias”
Trabajar libros donde aparezcan modelos familiares distintos ayuda a normalizar la diversidad sin señalar a nadie.
Estas actividades no solo incluyen a las familias monomarentales. Enseñan a todos los niños a mirar el mundo con más amplitud.
Por qué esto fortalece el bienestar emocional
Cuando un niño siente que su familia tiene lugar en el colegio, gana seguridad.
No tiene que esconder.
No tiene que inventar.
No tiene que dar explicaciones que no le corresponden.
No siente que su vida está fuera del guion.
La inclusión familiar protege la autoestima, la pertenencia y la confianza. También reduce la vergüenza y la sensación de diferencia.
Y hay algo más: cuando un aula habla de diversidad familiar con naturalidad, todos los niños aprenden que las diferencias no son amenazas. Son parte de la vida.
Eso también es educación emocional.
La importancia de anticiparse
Lo ideal no es reaccionar cada vez que surge un problema, sino prevenir.
Las escuelas pueden revisar sus documentos, formularios y actividades al inicio de curso. Las familias, por su parte, pueden comunicar su estructura familiar con naturalidad desde el principio si lo desean.
Por ejemplo, en una primera tutoría puedes decir:
“Somos una familia monomarental. Para mí es importante que mi hijo pueda vivirlo con naturalidad en el aula, especialmente en actividades relacionadas con la familia.”
No es una confesión. No es una advertencia. Es información relevante para acompañar mejor al niño.
Cuando decides no intervenir
También es válido no decir nada en algunas ocasiones.
No siempre una madre tiene energía para educar al mundo. No siempre compensa abrir una conversación. No siempre la situación ha afectado al niño. Y no siempre estamos en el momento emocional de responder.
Elegir no intervenir una vez no significa resignarse. Significa medir fuerzas.
Puedes acompañar en casa, adaptar la actividad y guardar la conversación para otro momento. La defensa de la diversidad familiar no debería convertirse en otra carga más sobre los hombros de las madres que crían solas.
También cuidarte forma parte de cuidar.
Conclusión: responder no es crear conflicto, es abrir espacio
Responder a formularios y actividades excluyentes no significa buscar problemas. Significa recordar que la escuela debe ser un lugar donde todos los niños puedan reconocerse.
Las familias monomarentales, monoparentales y diversas no necesitan un trato especial. Necesitan no ser invisibles.
A veces basta con una palabra distinta.
Una plantilla más abierta.
Una actividad flexible.
Una maestra que dice “familias” en vez de “papás”.
Un formulario que permite escribir la realidad sin forzarla.
Pequeños cambios pueden evitar grandes silencios.
Porque cuando un niño siente que su familia cabe en el aula, no solo participa mejor. También respira mejor.
Y eso, en educación, importa muchísimo.
Preguntas frecuentes sobre formularios y actividades excluyentes
¿Qué hago si un formulario escolar solo permite poner madre y padre?
Puedes modificarlo manualmente si es en papel o escribir al centro si es digital. Lo ideal es pedir que se utilicen campos más inclusivos como “progenitor/a o tutor/a legal”, “persona adulta responsable” o “contacto principal”.
¿Cómo actuar si una actividad escolar excluye a mi familia?
Primero acompaña emocionalmente a tu hijo y adapta la actividad si es necesario. Después puedes comunicarte con el colegio de forma serena, explicando por qué la actividad puede excluir y proponiendo una alternativa más abierta.
¿Es exagerado pedir que cambien una ficha o una manualidad?
No. Las actividades escolares transmiten mensajes sobre qué familias se consideran visibles o válidas. Pedir lenguaje inclusivo y opciones abiertas es una forma de proteger el bienestar emocional de los niños.
¿Es exagerado pedir que cambien una ficha o una manualidad?
No. Las actividades escolares transmiten mensajes sobre qué familias se consideran visibles o válidas. Pedir lenguaje inclusivo y opciones abiertas es una forma de proteger el bienestar emocional de los niños.
¿Qué lenguaje debería usar el colegio?
Expresiones como “familia”, “persona adulta de referencia”, “quienes te cuidan”, “alguien importante para ti” o “personas que forman parte de tu vida” permiten incluir muchas realidades familiares.
¿Cómo afecta esto a los niños de familias monoparentales?
Cuando las actividades no contemplan su familia, algunos niños pueden sentirse diferentes, confundidos o invisibles. En cambio, cuando su estructura familiar aparece validada, se fortalece su seguridad, pertenencia y autoestima.


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